El precio del oro ha subido a más de 5000 dólares por onza, con un aumento adicional del 3,5 % ayer hasta alcanzar los 5185 dólares, lo que indica una creciente falta de confianza en el dólar estadounidense como moneda global.
Mientras el oro superaba la barrera de los 5000 dólares y alcanzaba un nuevo récord, otra señal de la creciente inestabilidad financiera mundial fue la caída la semana pasada del mercado de bonos del Estado japonés (JGB).
La venta masiva provocó que el rendimiento (tipo de interés) de un bono a 40 años aumentara 0,25 puntos porcentuales en una sola sesión. En condiciones «normales», los movimientos suelen ser una pequeña fracción de esa cantidad. También se produjeron movimientos significativos en los bonos a más corto plazo.
El aumento del precio del oro vino acompañado de un incremento del 13,6 % en el precio de la plata, que alcanzó los 117 dólares por onza, un nuevo récord.
El oro ha subido más de un 20 % en lo que va de año y todas las previsiones apuntan a que seguirá subiendo, ya que los inversores están abandonando el dólar y los activos estadounidenses. Gran parte de este cambio se debe a los operadores bursátiles y los especuladores financieros que buscan protegerse contra la inflación, nuevas caídas del valor del dólar y el aumento de los riesgos geopolíticos derivados de la agresividad del régimen de Trump tanto hacia sus aliados como hacia sus enemigos.
Pero los bancos centrales también han sido importantes compradores de oro en el último periodo, lo que ha contribuido a que su precio pase de 2063 dólares a finales de 2023 a más de 5000 dólares en la actualidad.
La semana pasada, el banco central polaco anunció que iba a comprar otras 150 toneladas de oro, más que las reservas totales de México y Brasil.
Artur Soboń, miembro del consejo de administración del banco central polaco, declaró a Bloomberg: «Nuestro objetivo principal es crear una cartera adecuada para estos tiempos geopolíticos inestables, que garantice la estabilidad, la seguridad y la credibilidad de Polonia. El precio no es una consideración primordial para nosotros».
El banco central polaco ha sido uno de los principales compradores de oro, pero otros comparten su preocupación por la inestabilidad.
La causa inmediata de la venta masiva en el mercado de bonos japonés —las condiciones de negociación se describieron como «caóticas»— es la preocupación de que el programa del Gobierno de Sanae Takaichi para aplicar recortes fiscales y aumentar el gasto, para lo cual busca un mandato en las elecciones del 8 de febrero, se financie con un aumento de la deuda.
Se ha expresado el temor de que esto pueda dar lugar a una versión en miniatura del «momento Liz Truss» del Reino Unido de septiembre-octubre de 2022. El Gobierno conservador que ella lideraba desencadenó una crisis en el mercado de bonos cuando intentó reducir los impuestos a las empresas y a los ricos aumentando la deuda. La crisis solo se resolvió cuando intervino el Banco de Inglaterra y Truss se vio obligada a dimitir.
Los acontecimientos de la semana pasada no surgieron de la nada, sino que fueron una continuación de los bruscos cambios que se han producido en los mercados japoneses durante los últimos dos años, sobre todo en julio del año pasado, en respuesta a la incertidumbre generada por la ofensiva arancelaria global de Trump en abril, así como por la subida de los tipos de interés por parte del Banco de Japón.
Basándose en el análisis de Arif Husain, de T. Rowe Price, una empresa de gestión de inversiones global, un informe de Bloomberg describió el aumento de los tipos en Japón como una «falla financiera de San Andrés, en la que cada temblor provoca una especulación febril sobre cuándo se producirá el gran terremoto».
Según el informe, las ventas masivas en el mercado de bonos del Estado, valorado en 7,3 billones de dólares, se han vuelto más intensas y frecuentes desde que el Banco de Japón abandonó su régimen de tipos de interés bajos en marzo de 2024. En nueve ocasiones, el movimiento ha sido peor que la media.
Pero incluso según ese indicador, la venta masiva del 20 de enero destacó. En respuesta al anuncio de las elecciones por parte de Takaichi, el aumento del rendimiento de los bonos a 30 años fue ocho veces superior al rango medio diario de negociación de los últimos cinco años.
La agitación del mercado japonés tiene importantes implicaciones para el mercado del Tesoro estadounidense y su capacidad para seguir financiando la deuda estadounidense, en constante expansión. Actualmente asciende a 38 billones de dólares y se prevé que siga aumentando con el anuncio de Trump de que busca un presupuesto militar de 1,5 billones de dólares.
Los inversores japoneses poseen el 13 % de la deuda del mercado del Tesoro estadounidense. El temor es que, al menos parte de este dinero, regrese a Japón si los tipos de interés japoneses suben bruscamente.
Los mercados mundiales, y el mercado estadounidense en particular, han podido financiar la creciente deuda pública a tipos de interés más bajos de lo que justificarían sus déficits gracias a la disponibilidad de dinero más barato procedente de Japón.
Uno de los efectos de la agitación de los bonos ha sido la depreciación del yen, lo que ha despertado la preocupación de los círculos financieros estadounidenses. En medio de las especulaciones sobre una posible intervención del Gobierno en el mercado para estabilizar el yen, se supo que la Reserva Federal de Nueva York se había puesto en contacto con instituciones financieras japonesas en relación con el tipo de cambio del yen, lo que se interpretó como una señal de que podría producirse una intervención conjunta.
El lunes, Atsushi Mimura, responsable de divisas del Ministerio de Finanzas, declaró: «Seguiremos respondiendo de forma adecuada a los movimientos del mercado de divisas, colaborando estrechamente con las autoridades estadounidenses cuando sea necesario».
Sus comentarios siguieron a las declaraciones de Takaichi, quien afirmó que el Gobierno tomaría «todas las medidas necesarias para hacer frente a movimientos especulativos y altamente anormales».
En declaraciones recogidas por Bloomberg, Anthony Doyle, estratega jefe de inversiones de la empresa financiera global Pinnacle Investment Management, explicó por qué la caída del yen suponía un problema para Estados Unidos.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 27 de enero de 2025)
